22 de septiembre de 2023
El tercer triunfo de Perón y el llamado a la unidad nacional en tiempos turbulentos
En su regreso a la Argentina después de casi 18 años de exilio, el General obtuvo el 61.85 por ciento de los votos y se convirtió en� el candidato que más sufragios obtuvo en la historia electoral del país. Cómo fue aquel proceso político signado por negociaciones y episodios que luego fueron interpretados de todas las maneras imaginables.
El general Juan Domingo Perón, fundador del movimiento polÃtico de masas más importante del siglo XX, era electo hace 50 años (un 23 de septiembre de 1973) por tercera vez como presidente constitucional de la Argentina al imponerse por más del 60 por ciento de los votos al frente de una fórmula que integró junto a su esposa, MarÃa Isabel MartÃnez de Perón.
El resultado de los comicios significó el tercer triunfo en las urnas de Perón en su larga trayectoria, que incluyó casi 18 años de exilio y proscripción, e implicó también una diferencia récord con el segundo (el radical Ricardo BalbÃn), una contundencia que el creador del justicialismo buscó poner en juego para llamar a la unidad nacional y defender el modelo de pacto social en tiempos turbulentos.
Las elecciones se celebraron en medio de crecientes enfrentamientos hacia el interior del peronismo, con posturas ideológicas que se fueron tornando antagónicas y difÃciles de sintetizar, incluso con el retorno de Perón al paÃs y su centralidad en la conducción polÃtica, entre la llamada tendencia revolucionaria y el peronismo ortodoxo, sobre todo de raÃz sindical.
El 11 de marzo de 1973, Héctor Cámpora habÃa sido elegido como Presidente en elecciones que marcaron el final de la proscripción para el justicialismo.
Desde Madrid, e impedido de presentarse como candidato por una cláusula establecida ex-profeso por la dictadura militar de Alejandro AgustÃn Lanusse, Perón bendijo la postulación de Cámpora, a quien meses antes habÃa ungido como su delegado personal y polÃtico.
En medio de una gran euforia popular, Cámpora asumió la jefatura del Estado el 25 de Mayo de ese año, y su Gobierno contó en esos primeros dÃas con el respaldo aluvional de la JP de las Regionales y de los frentes de masas cercanos a Montoneros, entre otras organizaciones, que habÃan dado un fuerte respaldo a la candidatura de "el TÃo" durante la campaña electoral.
Perón decidió retornar definitivamente al paÃs el 20 de junio, pero lo que debÃa ser una gran fiesta popular en las inmediaciones del aeropuerto de Ezeiza se convirtió en un campo de batalla.
Los enfrentamientos por ocupar las cercanÃas en torno al palco en el cual Perón iba a dirigirse a la multitud dejaron un número nunca determinado de muertos y heridos.
El avión en el que debÃa retornar Perón debió ser desviado hacia otro aeropuerto. El gobierno de Cámpora quedó dañado en su legitimidad y sus dÃas quedaron contados.
Los sectores más ortodoxos del justicialismo empezaron a ejercer presión para forzar la renuncia del Presidente.
A principios de julio, el entonces vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Antonio Calabró -dirigente de extracción metalúrgica- afirmaba en Corrientes que "estando Perón en Argentina, nadie podÃa ser Presidente más que él".
Y el 12 de julio, la presión sobre Cámpora se reforzaba desde nada menos de la conducción de la CGT.
El secretario general de la organización sindical, José Ignacio Rucci, aseguraba que "Perón será lo que pueblo quiere: Presidente".
Horas más tarde, el vicepresidente primero del Senado, Alejandro DÃaz Bialet, pedÃa licencia a su cargo para iniciar un viaje a Europa.
Raúl Lastiri, titular de la Cámara de Diputados y yerno del ministro de Bienestar Social José López Rega, quien era el tercero en la sucesión presidencial, quedó entonces en posición de asumir la jefatura del Estado ante lo que se descontaba como un hecho inminente: la dimisión de Cámpora.
Esa tarde, en la residencia que ocupaba Perón en la calle Gaspar Campos de la localidad de Vicente López, se desarrollaron intensas reuniones, en las que participaron el propio Cámpora junto a ministros de su Gabinete más dirigentes de la CGT y del peronismo.
Al dÃa siguiente, el 13 de julio de 1973, Cámpora presentó su renuncia a la Presidencia tras 49 dÃas en el gobierno, tras lo cual Perón dirigió un mensaje al paÃs, en el que anunció: "Si Dios me da salud, he de gastar el último esfuerzo de mi vida para cumplir la misión que pueda corresponderme".
Perón habÃa sufrido una crisis cardÃaca a fines de junio; sin embargo, sus médicos habÃan comunicado en las horas que antecedieron a la renuncia de Cámpora que el fundador del justicialismo se encontraba "bien de salud".
Lastiri, ya a cargo del Ejecutivo, convocó entonces a nuevas elecciones presidenciales para el 23 de septiembre y como un rumor, a mediados de julio, comenzó a circular la versión de que Perón podÃa ser acompañado en la fórmula por el lÃder de la UCR, su viejo rival Ricardo BalbÃn.
Se trataba de un binomio que, en caso de concretarse y competir en las urnas, hubiera representado la búsqueda de una unidad nacional que cerrara filas entre los dos partidos de raigambre popular más importantes de la historia polÃtica del siglo XX.
Perón seguÃa con preocupación desde mediados de ese año los acontecimientos que se sucedÃan en el Cono sur y que tendrÃan un hecho determinante con el golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre: según su análisis, como luego revelarÃan sus interlocutores, estaba en marcha un plan para aislar geopolÃticamente a la Argentina.
La elección de BalbÃn como compañero de fórmula de Perón era impulsada por dirigentes peronistas como Ãtalo Lúder y Ãngel Robledo pero al mismo tiempo era objetada por el lÃder de la UOM, Lorenzo Miguel, quien consideraba que la influencia de los sindicatos podrÃa verse afectada si Perón morÃa en el ejercicio de su tercer mandato.
El 4 de agosto, el Partido Justicialista realizó un Congreso en la Teatro Cervantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde por iniciativa de dirigentes como Norma Kennedy y Torcuato Fino se proclamó la candidatura de Perón secundado en el binomio por su esposa, a quien todos llamaban Isabel.
La propuesta para la conformación de la fórmula le fue comunicada a Perón en su casa de Gaspar Campos pero él manifestó algunos reparos, por lo que envió a Isabel al Cervantes para informar que necesitaba tiempo para aceptar la nominación.
El 18 de agosto, Perón aceptó finalmente su candidatura y la de Isabel.
Poco antes, sus médicos, Pedro Cossio y Jorge Taiana (padre), dieron a conocer un parte de salud en el que consignaban que el General se encontraba repuesto de la afección cardÃaca que habÃa padecido en junio, pero recomendaban ajustar sus actividades a su edad.
Las elecciones se celebraron, como estaba previsto, el 23 de septiembre de 1973, y al final del dÃa la fórmula Perón-Perón del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) obtuvo el 61.85 por ciento de los votos.
El General se convirtió asà en el candidato que más sufragios obtuvo en la historia electoral de Argentina.
En tanto, el binomio de la UCR que formaban Ricardo BalbÃn y Fernando De la Rúa obtuvo el 24,42 por ciento de los votos; la fórmula de Francisco Manrique y Rafael MartÃnez Raymonda de la Alianza Popular Federalista cosechó el 12,19 por ciento, y Juan Carlos Coral y José Francisco Páez del Partido Socialista de los Trabajadores alcanzó el 1,54 de las voluntades.
En su figura, Perón parecÃa haber concitado la unidad de todo el peronismo y los sectores mayoritarios de la sociedad; sin embargo, ese categórico resultado no logró despejar las disputas internas del movimiento.
Dos dÃas después de esas elecciones, Rucci era asesinado a balazos en un atentado que en ese momento no se adjudicó ninguna organización, pero cuya autorÃa correspondió a Montoneros.
Los enfrentamientos comenzaron a escalar y desde sectores de ultraderecha se comenzarÃa gestar el germen de lo que luego serÃa la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), organización parapolicial dirigida desde las sombras por José López Rega con la finalidad de perseguir y exterminar a los militantes de la Tendencia revolucionaria, aunque no exclusivamente.
Perón asumió el 12 de octubre y ese dÃa se anunció la fusión de Montoneros con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
El tercer gobierno de Perón continuó la orientación económica que habÃa trazado la gestión de Cámpora: el ministro José Ber Gelbard se mantuvo en su cargo, instrumentando una polÃtica de diálogo social y de desarrollismo.
El 13 de noviembre, el senador nacional de la UCR Hipólito Solari Yrigoyen sobrevivió a un atentado con bomba que constituyó el primer antecedente del accionar de la Triple A.
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Diez dÃas después, Perón sufrió un edema pulmonar que puso en riesgo su vida, pero logró eludir la muerte por unos meses más.
En enero de 1974, el Ejército Revolucionario del Pueblo atacarÃa la guarnición militar de Azul matando a su jefe y ese hecho determinó la renuncia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain, quien habÃa llegado a ese cargo promovido por la Tendencia, y su reemplazo por Calabró, dirigente afÃn a los sectores sindicales del peronismo.
El 1º de mayo de 1973, Perón habló en el DÃa de los Trabajadores y en un discurso recordado tildó de "imberbes" a la JP y a Montoneros, quienes se retiraron de la Plaza dejando una gran parte de ella vacÃa.
La salud del viejo caudillo se deterioró en el invierno, cuando sufrió un infarto grave y el 1º de julio de 1974 murió a los 78 años, en el ejercicio de la Presidencia.
Su muerte, según algunos historiadores y testigos de la época, dejó inconclusa una gestión por la cual buscarÃa recomponer la relación con los sectores del movimiento que, en cierto modo, lo habÃan desafiado.
De acuerdo a algunas reconstrucciones del 1º de julio, el dirigente Oscar Alende escuchó decir al propio Perón, al salir del balcón de la Casa Rosada, que se habÃa propuesto simplemente dar "un tirón de orejas" a la juventud.
Tras el fallecimiento de Perón, con el paÃs conmovido y tras la despedida popular, Isabel asumió la jefatura del Estado, lo que amplió la influencia de López Rega; en paralelo se acrecentó el clima de violencia polÃtica como preludio del terrorismo de Estado y la gran tragedia que Argentina vivirÃa tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
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