Jueves
4 de Junio de 2026
4 de junio de 2026
* Por Gustavo Seira
El intenso tránsito pesado vinculado a la actividad portuaria y la falta de conciencia de algunos vecinos conforman un escenario que afecta la calidad de vida y la imagen de una de las zonas más emblemáticas de Mar del Plata.
El Puerto de Mar del Plata es uno de los principales motores productivos de la ciudad. Su actividad genera empleo, movimiento económico y desarrollo para miles de familias. Sin embargo, junto con esa dinámica diaria también aparecen problemáticas que desde hace años forman parte del paisaje urbano y que continúan sin una solución definitiva.
Una de ellas es el estado de las calles. El constante tránsito de camiones que ingresan y salen de las terminales portuarias, frigoríficos, plantas procesadoras y depósitos logísticos provoca un desgaste permanente sobre la infraestructura vial. Baches, hundimientos, roturas del pavimento y sectores con importantes deterioros forman parte de una realidad que se repite en numerosas arterias del Puerto y de barrios cercanos.
Calles estratégicas para la circulación de vehículos pesados muestran un deterioro evidente que no solo afecta a transportistas y automovilistas, sino también a vecinos, comerciantes y peatones. En días de lluvia, muchos sectores se vuelven aún más complicados, generando inconvenientes para el tránsito y aumentando los riesgos de accidentes.
Pero el estado de las calles no es el único problema que preocupa. En distintas esquinas del barrio también proliferan los denominados microbasurales, espacios donde algunos vecinos arrojan residuos voluminosos que no corresponden a la recolección domiciliaria habitual.
Lavarropas fuera de uso, heladeras que ya no funcionan, colchones, muebles rotos, restos de poda, maderas, neumáticos y diversos elementos terminan acumulándose en terrenos, veredas o esquinas poco transitadas. Con el paso de los días, esos lugares suelen transformarse en verdaderos puntos de acumulación de residuos que afectan la imagen urbana y generan problemas ambientales.
La presencia de estos microbasurales no solo provoca contaminación visual. También favorece la proliferación de insectos y roedores, genera malos olores y puede convertirse en un riesgo para la salud pública. A ello se suma el impacto negativo que produce sobre una zona que diariamente recibe trabajadores, visitantes y turistas.
El Puerto es una de las identidades más fuertes de Mar del Plata. Su historia, su actividad económica y su valor cultural lo convierten en un espacio estratégico para toda la ciudad. Por eso, el mantenimiento de las calles y el cuidado del espacio público deberían formar parte de una agenda permanente, acompañada tanto por inversiones en infraestructura como por una mayor responsabilidad ciudadana.
Mientras los camiones continúan transitando y los residuos siguen apareciendo en distintas esquinas, la necesidad de encontrar soluciones duraderas permanece como una demanda visible para quienes viven y trabajan todos los días en el corazón productivo de la ciudad.
Imágen: creada con IA