Martes
21 de Julio de 2026
21 de julio de 2026
La experiencia de caminar por las líneas de producción de los autos más deseados del mundo, incluido la última creación, el polémico Luce, palpitando el corazón de Maranello, cuna de las ideas impulsadas por el mítico Enzo Ferrari. Un predio que alberga también al circuito de Fiorano donde duermen los pura sangre y los monoplazas laureados, que algunos tienen el privilegio de probar
Probablemente Ferrari sea la marca de autos con mayor reconocimiento en el mundo, a partir de una sublime síntesis de pasión y belleza mecánica, basada no solo en el éxito deportivo, al ser la escudería más laureada de la historia de la Fórmula 1, sino también por la atracción que genera la silueta de cualquiera de los modelos, sin importar la fecha de nacimiento. La seducción se potencia por los innumerables libros, biografías y películas, algunas memorables y otras no tanto que han rodeado a la personalidad de su mítico fundador, Enzo Ferrari.
Por eso la posibilidad de visitar la fábrica de Maranello, transitando por los pasillos de su corazón, resulta irresistible. Poco importa que no se pueda tomar ninguna fotografía, que se imponga una etiqueta de seguridad en las lentes del celular y que incluso se impida hacer registros de audio del gentil anfitrión que acompaña en el recorrido, que en la oportunidad se completó con apenas cuatro personas. Y, claro mucho menos merma el entusiasmo por el calendario, a pesar de coincidir temporalmente con las fechas del mundial de fútbol que concita la atención genuina del 99 % de la población argentina.
La fachada histórica da sobre la vía Abetone Inferior. Allí está el icónico acceso múltiplemente fotografiado por los fanáticos de todo el mundo. Es también la frontera a la que, sobre el mediodía, egresan cientos de operarios con sus implacables mamelucos rojos que se lanzan hacia el estacionamiento externo para regresar a sus hogares. Enfrente el portón está el Ristorante Cavallino, donde Enzo Ferrari almorzaba diariamente y que, debidamente actualizado, cuenta con una estrella Michelin.
La visita a fábrica de autos siempre atrae, pero vale reconocer que caminar por el interior de las plantas de Maranello constituye una experiencia que resulta fascinante. ¿Dónde sino será posible estar más cerca de la mayor concentración de Ferrari nuevas en el mundo, reconociendo una fenomenal variedad de modelos, tonos, tapizados y equipamientos?
Estar conociendo la intimidad de la producción y a centímetros de modelos como la Testarossa, Purosangue, Roma, Amalfi, la nueva Luce eléctrica, por las cuales compradores del mundo entero y también, por cierto, de Argentina han estado dispuestos a honrar un precio de lista de mínima en 250 mil euros, más los respectivos impuestos, para tener un vehículo exclusivo y personalizado, hace palpitar el corazón de cualquier aficionado a los automóviles.
Ferrari es una marca que genera un fenómeno peculiar a lo largo de todo el mundo. No en vano, hace pocos días uno tantos vehículos emblemáticos, el modelo Enzo, que fue parte de colecciones de reconocidos empresarios argentinos, resultó vendido a un entusiasta norteamericano y trasladado en un operativo logístico especial que cruzó Buenos Aires.
Todo eso y mucho más es la marca del Cavallino Rampante, en cuya sede industrial trabajan unas 5000 personas, de las cuales 30 % son mujeres. En la recorrida sorprende la juventud de muchos de los empleados, aunque la edad promedio es de 38 años y donde se destaca la experiencia que prevalece en el equipo que realiza el montaje de los afamados motores de doce cilindros.
Porque Ferrari tiene híbridos y electricos, pero el bramido de los 12 cilindros, aún domesticados por normas anticontaminantes y de nivel sonoro, continúan vigentes para dar un toque de exclusividad que todavía perdura en la clientela.
Resulta llamativo ver en la línea de montaje final la variedad de colores, estilos de tapizados, en cada uno de los modelos en los que cada grupo de operarios ajusta cuidadosamente el paquete customizado destinado a cada cliente. Casi al final en una rigurosa inspección, linterna en mano, un grupo de especialistas revisa cada detalle y con un marcador especial registra en la carrocería los eventuales y mínimos desvíos que son subsanados en una isla especial. Todos los autos son probados antes de ser entregados a los clientes.
Como no podría ser de otra manera, la fábrica de Maranello exhibe un maridaje muy sensible entre la robotización y el factor humano, cuya técnica resulta insoslayable en casi todas las etapas.
Otra carácterística que llama la atención es que en casi todos los espacios interiores se observan sectores con plantas que brindan oxigenación y contribuyen al entorno cuidado.
En el sector de mecanizado de motores, una pareja de robots, apodados internamente como Romeo y Julieta, trabajan acompasados bajo el atento control de los operarios especializados, evitando tareas de peso y riesgo. Los brazos de los robots están en diversas áreas y ya sobre el final de la línea de montaje se advierte otro que como un pulpo con múltiples brazos, coloca con precisión la luneta trasera de la Testarossa.
En todos los sectores de la planta el nivel de ruido resulta muy bajo y por cierto, con espacios muy luminosos y pulcros. En los tramos finales de la línea de montaje apenas se perciben los pitidos propios del ir y venir de los carritos que llevan piezas y las carrocerías que se trasladan en forma autónoma por senderos leídos electrónicamente.
El predio impacta también por la escasa altura de los edificios, ya que ninguno puede superar la altura de unas chimeneas bajas y por el particular diseño de cada planta, la gran mayoría con el sello distintivo de reconocidos arquitectos.
El túnel del viento fue diseñado por Renzo Piano, los talleres mecánicos, el pabellón de pintura, el comedor de la empresa llevan la firma de Mario Visconti, el edificio de logística deportiva fue obra de Luigi Stuchio y el centro de desarrollo de productos, de Massimiliano Fuksas.
Uno de ellos, en una atractiva conjunción entre aluminio y cristal es el que recibe a los compradores de todo el mundo que quieren guardar privacidad y por eso son recibidos y tratados con todos los cuidados que les correspondan a sus billeteras.
Una de las excepciones en el estilo italiano, es el nuevo edifico de línea de montaje, obra del arquitecto francés más premiado, Jean Nouvel, reconocido por obras icónicas en todo el mundo como el Instituto del Mundo Árabe de París, la torre Agbar de Barcelona, y el Museo Nacional de Qatar, entre otras.
Otras vez, el diseño industrial se conjuga con el factor humano: las calles tienen nombre de pilotos y campeones de Ferrari. Pero hay un privilegiado, Michael Schumacher, que da el nombre a la plaza central del circuito de Fiorano.
Maranello es una localidad de 18 mil habitantes, enclavada en la llanura de la Emilia Romana, una región del norte de Italia, caracterizada por tener una de las mayores concentraciones de alimentos del mundo con registro PDO (denominación de origen protegida) y PGI (denominación geográfica protegida), sinónimos de autenticidad y calidad que se impone en una codiciada lista para el paladar, tales como Prosciutto di Parma, Salame Cremona, Mortadella di Bolonia, Aceto Balsámico, Parmigiano Reggiano, Grana Padano, entre otras exquisiteces.
Allí, en Maranello, Enzo Ferrari decidió levantar su fábrica en 1943, en la que hoy se producen apenas 13 mil autos por año, incluida la última estrella (algo opacada) del Luce, modelo 100 % eléctrico, que tras su controvertido alumbramiento, obligó a la salida intempestiva de su responsable de Marketing.
El predio alberga un edificio con la sede de Scuderia Ferrari, un laboratorio en el que no solo se diseñan y proyecta los vehículos de competición, sino que tras cada carrera de F1 se desarman los motores y se los somete a un riguroso análisis metrológico. El ingreso al mismo está coronado por el modelo que usó Charles Leclerce en el GP de la Toscana en el 2020, bañado de un atractivo rosso pantone, para conmemorar el GP 1000 en honor al tono similar al usado por el primer monoplaza de la marca en los años 50.
Bajo ese techo, donde entre semana es posible ver a los pilotos actuales compartir intercambios de visiones con el equipo técnico, cada domingo de carrera, una docena de ingenieros se conectan con otros tantos operadores que están en el circuito para relevar cada variable sobre la pista.
Muy cerca está también una pista de pruebas, Fiorano, en el que se pueden simular las condiciones climáticas de lluvia extrema. El circuito abre sus puertas para algunos privilegiados que pueden integrar el Corsai Pilota, encuentros exclusivos en los que apasionados y coleccionistas pueden conducir los vehículos legendarios.
El garage tiene modelos originales como lo que ostentan el número 12 de Lole Reutemann y el 12 de Niki Lauda, además de otros monoplazas más recientes y otros vehículos como los últimos que corrieron las legendarias 24 horas de Le Mans, cuyos carenados dan testimonio de la exigente y agotadora hazaña que impone la carrera.
Todos los modelos son originales y se les realiza un mantenimiento riguroso para que puedan ser probados y utilizados por quienes, además de pagar la membresía del programa, tengan licencia de corredor otorgada por la FIA. El módulo contempla, en caso de ser necesario, el traslado del vehículo elegido fuera del país, con los técnicos respectivos para dar asistencia y, por supuesto, el paquete incluye un curso previo de capacitación para la conducción, considerando que hay versiones de diferente rango mecánico y tecnológico, con cambio manual y automático.
Enzo Ferrari fue piloto de Alfa Romeo, pero su vocación innovadora y competitiva lo llevó a trazar una historia que se proyecta hasta nuestros días. Sin duda un hito lo alcanzó en 1951 cuando al volante del modelo 371, el argentino Froilán González cruzó la meta del Gran Premio de Inglaterra, derrotando a los Alfetta 159. Se dice que el propio Enzo acuñó en la ocasión una frase que quedó marcada "he matado a mí propia madre".
Enzo, il Commendatore (comandante) ostentaba una férrea personalidad que padecieron sus colaboradores y, sobre todo sus pilotos. En general no asistía a las carreras, pero eso no le impedía ser lapidario en los errores de sus corredores. Su vida estuvo plagada de anécdotas e historias de todo tipo y color. Incluso con una pulseada personal y deportiva con Ford.
Se cuenta que a inicios del los '60 el propio Henry Ford II se dejó seducir por el irresistible emblema y solía usar una Ferrari negra. Muy cerca estuvo la posibilidad de un encuentro para cierto acuerdo empresarial, que nunca se materializó y que derivó en el desarrollo del área de competición de la marca del óvalo, dando vida al modelo Ford GT40 que dio batalla a las Ferrari en las 24 horas de Le Mans, en episodios recreados por la cinematografía.
El derrotero empresarial de Ferrari, hay punto de inflexión que resultó en la operación de salvataje que Giovanni Agnelli, titular de la Fiat, le otorgó en 1969, a través de la adquisición del 50 % de su compañía (SEFAC). Ese acuerdo fue fundamental para preservar y fortalecer el posicionamiento.
En vida, Enzo logró mantener su impronta y tras su fallecimiento, en agosto de 1988, a los 90 años, el 40 % de las acciones que conservaba pasaron a Fiat. Luego, en el año 2021, Exor, el holding de inversiones de la familia Agnelli, se convirtió en el principal accionista de Stellantis, tras la fusión al 50 % entre FCA (Fiat) y el Grupo PSA (Peugeot Citroen).
El año pasado, los ingresos netos de Ferrari crecieron 7% respecto al año anterior hasta alcanzar unos 7100 millones de euros, generando un beneficio operativo del orden de 2100 millones de la misma moneda. Estos resultados, de alguna forma, han logrado derramar entre los empleados dado que, según las condiciones, algunos de ellos lograron acceder a un bono individual de 14 mil euros.
En la actualidad, Exor tiene cerca del 20% de las acciones de Ferrari, en tanto el 10% permanece en manos de Piero Lardi Ferrari, hijo de Enzo, quien sigue siendo vicepresidente de la empresa. En tanto, John Elkann, ítalo norteamericano de 50 años, considerado el heredero de su abuelo, Giovanni Agnelli (fallecido en el 2003) es consejero delegado de Exor y también presidente de Ferrari, además de presidir Stellantis, conglomerado que reúne a 14 marcas de autos, entre las cuales figura Fiat, Alfa Romeo, Jeep, Citroën, Lancia, Maserati, Peugeot. También el grupo resulta accionista del fabricante chino Leapmotor, en la imperiosa necesidad de adaptarse y, también, transar con la creciente preponderancia automovilística oriental.
Los autos chinos todavía están limitados en Italia, como en buena parte de la Unión Europea. Recién en mayo de este año BYD y MG lograron entrar entre las 10 marcas más vendidas con una cuota que llega al 3% para cada una de ellas.
La lucha por la competitividad y la supervivencia para bajar costos se libra en todos los frentes donde el desafío es mantener la producción en el propio territorio. Por eso en Turín, considerada la capital de Fiat, se celebra en la cartelería pública el regreso al hogar industrial de la mítica planta de Mirafiori, del modelo 500 en su versión híbrida, lo que puedo lograrse tras un acuerdo conseguido con una fuerte baja de costos aportada por todos los sectores, incluído el sindical.
El apellido Agnelli volvió a ser noticia estos días, debido a los vericuetos en la disputa por la herencia familiar que se potenció tras el reciente fallecimiento de la hermana de Giovanni, Cristiana Brandolini d´Adda a los 99 años de edad, lo cual sirvió para volver a encender las luces sobre la venta de la espectacular Villa Frescot, ubicada en las afueras de Turín.
Fue la residencia de Giovanni y de su mujer Marella desde lo años´50 y los memoriosos dan cuenta que en su helipuerto accedieron las más variadas personalidades de Italia y el mundo, tales como Alberto Sordi, Henry Kissinger y Michel Platini entre otros. La propiedad cuenta con 1260 metros cuadrados, posee 29 habitaciones y nada menos que 15 baños pero aún no encuentra comprador.
Inevitable hacer mención al Luce. Ciertamente no aparece muy agraciado en las fotografías. La mirada de cuerpo entero en la planta de Maranello no cambia demasiado el juicio de valor, que, en cualquier caso, resulta opinable. De líneas suaves y algo anónimas, este cuatro puertas de tracción integral logra el coeficiente aerodinámico más bajo en la historia de la marca. Los motores delanteros erogan 210 kW al eje y los traseros, 620 kW. El resultado es atroz: pasa de cero a la máxima potencia en un segundo.
En una reciente entrevista realizada por la prestigiosa revista Quattroruote, Benedetto Vigna, CEO de Ferrari admitió que, si bien esperaba reacciones por la presentación, fueron más de las esperadas. "Puedo decir que somos relevantes" reconoció. "La esencia de la Ferrari es redefinir los límites de lo posible. Cuando llega una tecnología nueva, se debe leer con ojos nuevos", y anticipó que antes de fin de año habrá tres nuevos alumbramientos de la marca, híbridos y térmicos.
El Luce se monta en Maranello, en el e-building de 25 metros de altura que fue inaugurado con la presencia del presidente Sergio Mattarella acompañado por John Elkann y Piero Ferrari en el año 2024. Introducirse en el edificio es poder conocer a una planta flexible, con carrocerías que ingresan en forma autónoma desde la planta baja y donde se alternan motores combustión interna, híbridos y eléctricos, en una mixtura entre personal especializado y robots colaborativos.
Claro, cuando se habla de un auto 100% eléctrico, resulta natural vincularlo con el universo de la movilidad china. Aún en el caso de Ferrari. Uno de los dardos más filosos fue lanzando por Luca Cordero di Montezemolo expresidente, exCEO y también ex director deportivo de la marca durante una de las etapas gloriosas de los años 70. "Espero que al menos le quiten el Cavallino. Al menos este coche no lo copiarán los chinos", sentenció. Vigna, de profesión físico, sino nombrarlo a su predecesor, recogió el guante y señaló diplomáticamente: "Le agradecí por el feedback y se quedó desconcertado. Quería que me enojara".
Otras objeciones a nivel general fueron más allá de eso y apuntaron con preocupación a que esta Ferrari podría ser copiada por los chinos. Para Vigna no va a suceder y como argumento sostuvo que se trata de un modelo altamente innovador desde lo tecnológico y que "para dar vida al volante de la Luce, se requieren más de 25 horas de trabajo sobre aluminio, lo cual será imposible de lograr con fábricas chinas en donde solo hay robots y casi ningún ser humano".
"La mejor de todas las Ferrari será la próxima", es la frase firmada por Enzo Ferrari que está grabada en el portal de ingreso al museo que la marca tiene a metros de la planta de Maranello. Habrá que esperar ese momento en el proceso dinámico del diseño italiano.