27 de septiembre de 2026
Karina Milei se resigna con Patricia Bullrich, pero en el Gobierno hay señales de hartazgo y marcan cuál será el límite
En Casa Rosada asumen que la senadora tiene su propia agenda de cara a 2027 y no cesará con las diferenciaciones, pero la Secretaria General prefiere contenerla. El Presidente criticó los "sustitutos de segunda calidad" pero en su entorno aseguran que no se refería a ella
La frecuencia con la que Patricia Bullrich marca distancia del Gobierno aumenta ostensiblemente a medida que se acerca el año electoral, pero en la Casa Rosada, complicados en el frente económico y social, están inmovilizados frente a sus coletazos y se muestran hasta resignados.
Tras la última seguidilla de desaires de la socia, dicen que hasta tanto no ejecute un corte formal seguirán considerando sus desmarques como una forma de "aportar". Y harán oídos sordos a las advertencias sobre las intenciones de la ex PRO de desafiar a Milei en unas PASO.
Es que, en paralelo a la aceleración de la máquina de chocar de Bullrich, para los Milei la necesidad de respaldo de la rebelde senadora crece. El jefe de Estado y su tropa están en un momento delicado, entre la inminencia de una recesión técnica de la economía, la suba de la pobreza, la caída de la actividad, los cierres de industrias, la caída del desempleo. En paralelo, o como consecuencia, observan con inquietud el estancamiento en la imagen del jefe de Estado -o caída, en el caso de algunos estudios de opinión pública-.
Mientras, Bullrich se fortalece en términos de consideración. En tanto "outsider" dentro del Gobierno, no sufre en la misma medida los costos que sí tienen que enfrentar el Ejecutivo y el Ministerio de Economía.
¿Cuántos contrapuntos con Patricia están dispuestos a tolerar los libertarios? Cerca de Karina Milei dicen, hoy, que los que sean necesarios. "Se viene diferenciando desde el día cero. Ella considera que es su manera de aportarle valor al espacio. Es tómálo o déjalo. No te queda mucho ahí. Se zanjaron las diferencias. Ella tiene sus posturas. Y se las respeta, si no… ", dijo un importante funcionario de diálogo diario con la hermana del Presidente.
Por ahora, el límite para la Secretaria General sería un quiebre formal por parte de la senadora. "No rompió ni hizo su bloque ni monobloque. Todo lo que se dice es en off. Podemos estar con esta situación hasta el día de la elección", dijeron en Balcarce 50, aunque con cierto grado de hartazgo.
Esa es la posición de Karina Milei, pero sus satélites deslizan que el jefe de Estado empezó a perder la paciencia con "la doctora Bullrich". Le hizo ruido que "rayara" a su rockstar, Luis Caputo, por la falta de preaviso sobre el recorte en el presupuesto para el área de Discapacidad en 2027. Y en la entrevista que le dio a un periodista de la Bloomberg, sin nombrarla, aseguró que sus propios votantes no considerarían apoyar a un "sustituto de segunda calidad". En el ámbito político todos leyeron el nombre de Bullrich en esa oración. Pero en Gobierno juraron que no se refería a la senadora sino a los otros "outsiders" que analizan postularse.
Hasta ahora, el titular del Ejecutivo aceptó sin chistar sus numerosos cuestionamientos. El año pasado, con el proceso electoral en marcha, por el caso de José Luis Espert; en el verano, con el giro de la reforma electoral; luego, con Manuel Adorni (con éxito, porque lo terminaron echando), y después con la ley de Propiedad Privada. Más recientemente llegó el recorte en Discapacidad. Y esta semana el quiebre pasó por el Poder Judicial: la senadora se opuso a que se someta a juicio político y a jury a las juezas Marta Pascual y Laura De Marinis por sus fallos contra el Régimen Penal Juvenil. Todo esto en medio de las dificultades para aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (que al final tuvo media sanción en la Cámara alta) y las dudas sobre las voluntades para la reforma política.
El patrón entre los distintos episodios es el de un ritmo cada vez más acelerado: si antes pasaban varios meses entre un cuestionamiento y otro, entre el planteo por Discapacidad y el impulso al juicio político contra las juezas no llegó a pasar una semana.
Las huestes de Santiago Caputo en redes evitan, cuidadosamente, descargar bombas contra Bullrich. Y, aún en off the record, sus alfiles siempre se encargan de defenderla. De hecho, aclararon a este medio que el faltazo del asesor a la mesa política el martes no se debió a un enojo con ella sino a una reunión que le había encargado Milei, sobre la cual había avisado a Santilli con antelación.
En el círculo karinista están convencidos de que Caputo y Bullrich mantienen un "back channel" aceitado. En el Senado admiten que "se llevan bien", pero también señalan que "se desconfían".
Pero, luego del cónclave de sushi el lunes pasado por la noche con Martín Menem y legisladores libertarios, en Balcarce 50 negaron la posibilidad de sumarla a las instancias de discusión electoral que Karina Milei tiene con los Menem y Santilli. Esto, a pesar de los reclamos de Bullrich sobre que "no se decide nada" en la mesa política.
En el Senado, quienes dialogan con ella a diario y la conocen hace décadas aseguran que "no tiene nada decidido", que recibe ofertas del círculo rojo. Pero reconocen que no descarta "nada", inclusive ser candidata a Presidenta en una PASO si Milei "no llega bien" en las encuestas. En caso contrario, estaría dispuesta a acompañarlo en una fórmula presidencial, con vistas a ser "todo menos una Michetti o una Villarruel", las vices de Mauricio Macri y del propio Milei que tuvieron roles menores o de extrema tensión con sus presidentes.