7 de enero de 2023
Lula vuelve a poner a América Latina en el centro y abre la puerta a una nueva "voz común"
"De todas las ausencias de Brasil, el abandono de América Latina y el Caribe fue el que quizás nos causó mayores perjuicios. El regreso de Brasil a su propia región significará el compromiso y el diálogo con todas las fuerzas políticas", dijo Mauro Vieira, el flamante canciller brasileño, , en su primer discurso como tal.�
América Latina vuelve a estar en el foco de la polÃtica exterior brasileña, luego de que el flamante presidente Luiz Inácio Lula da Silva hiciera de la integración regional una de las prioridades de su Gobierno, un giro radical tras años de aislamiento del gigante sudamericano, que se da en medio de un contexto global convulso.
"De todas las ausencias de Brasil, el abandono de América Latina y el Caribe fue el que quizás nos causó mayores perjuicios. El regreso de Brasil a su propia región significará el compromiso y el diálogo con todas las fuerzas polÃticas", dijo el canciller brasileño, Mauro Vieira, en su investidura."Nuestra ideologÃa en la región será la ideologÃa de la integración", sentenció.
Esta visión rompe con años de desinterés brasileño hacia América Latina, reflejado en el vaciado de los mecanismos de integración y cooperación regional que inició el expresidente Michel Temer (2016-2018) y llegó a su máxima expresión en el mandato de Jair Bolsonaro (2018-2022), quien despreció el multilateralismo y priorizó las alianzas ideológicas, en especial con el Estados Unidos de Donald Trump.
Los primeros gestos de la polÃtica exterior brasileña se manifestaron esta misma semana, con la reincorporación de Brasil a la Celac, previo a la cumbre del 24 de enero en Buenos Aires, asà como al Pacto Mundial para la Migración de la ONU, mecanismos abandonados por Bolsonaro
Bolsonaro consolidó la salida de Brasil de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), dejó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), asumió un rol secundario en el Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur) -creado en 2019 para sustituir a la Unasur-, y potenció la crisis del Mercosur, que veÃa como una plataforma limitada a firmar acuerdos comerciales según la conveniencia de cada miembro.
Esta polÃtica llevó a la situación actual de "menor expresión del regionalismo latinoamericano", afirmó a Télam la politóloga brasileña Talita São Thiago Tanscheit, para quien la vuelta al poder de Lula y el liderazgo histórico de Brasil en la estrategia de integración regional podrÃan brindar a América Latina una nueva "voz común".
"Lula tiene a América Latina como prioridad en su polÃtica exterior. Toda la polÃtica exterior brasileña piensa en la integración y cooperación latinoamericana como un proyecto polÃtico clave", expresó la investigadora colaboradora en el Observatorio PolÃtico Sudamericano de la Universidad del Estado de RÃo de Janeiro.
Según explicó, se trata de una cuestión pragmática, porque el mandatario sabe que "sin América Latina, Brasil tiene mucha menos fuerza en términos de inserción internacional", pero también ideológica, dado que su formación, el Partido de los Trabajadores (PT), históricamente miró a la región de forma prioritaria.
La estrategia de integración latinoamericana, precisó, será impulsada por dos patas: la propia CancillerÃa, en la que se anunció la vuelta de la SecretarÃa para América Latina y el Caribe -suprimida por Bolsonaro-; y el asesor jefe de la Presidencia, Celso Amorim, quien fue el principal consejero internacional de Lula en la campaña y ministro de Relaciones Exteriores en sus dos gobiernos previos.
Los primeros gestos de esta polÃtica exterior se manifestaron esta misma semana, con la reincorporación de Brasil a la Celac, previo a la cumbre del 24 de enero en Buenos Aires, asà como al Pacto Mundial para la Migración de la ONU, mecanismos abandonados por Bolsonaro.
Una de las prioridades principales del Gobierno de Lula será relanzar la Unasur, una tarea para la cual São Thiago Tanscheit cree que habrá "un esfuerzo muy grande" porque "América Latina es el proyecto ideal, pero América del Sur es el proyecto posible".
Pese a la expectativa que generan estos anuncios, algunos analistas dudan sobre la capacidad que tendrá el paÃs de relanzar una integración que lleva décadas estancada en el contexto regional actual.
"Me parece música celestial que exista la voluntad polÃtica. Está muy bien que se impulse, pero creo que los avances reales que se pueden crear en una situación de crisis como la que vive América Latina son bastante limitados", dijo a Télam la chilena Marta Lagos, directora de la consultora Latinobarómetro.
"Creo que Lula va a gastar el 99,9% de su tiempo en Brasil y con suerte le quedará el 1% para el resto de la región", agregó.
Esta dificultad también fue reconocida por Ariel Goldstein, investigador del Conicet especializado en Brasil, quien, sin embargo, destacó una "sintonÃa muy importante" entre los gobiernos regionales que "probablemente ni siquiera se ha dado en los primeros años del siglo XXI".
"Muchos gobiernos están atravesando una etapa de conflictos internos en la economÃa y la polÃtica, pero la vuelta de Brasil con una polÃtica exterior más pro-latinoamericana es una pieza que completa un rompecabezas de gobiernos progresistas y eso probablemente tenga un efecto importante, sobre todo en los organismos regionales", indicó a Télam.
No obstante, precisó que esta coordinación regional podrÃa verse alterada en octubre de 2023, cuando Argentina -paÃs que tradicionalmente impulsó la integración latinoamericana junto a Brasil- celebre elecciones y defina su rumbo polÃtico.
Una de las prioridades principales del Gobierno de Lula será relanzar la Unasur, una tarea para la cual São Thiago Tanscheit cree que habrá "un esfuerzo muy grande" porque "América Latina es el proyecto ideal, pero América del Sur es el proyecto posible".
En ese sentido, destacó el rol "clave" que tendrá el gobierno colombiano de Gustavo Petro, alineado a los intereses brasileños.
"En la ola rosa de principios de siglo, Colombia no miraba a la región y tenÃa sus acuerdos con la Alianza del PacÃfico y América del Norte, pero ahora está Petro. No es cualquier persona, visitó a Lula en la cárcel, y con su tipo de discurso y el peso regional de su paÃs, creo que va a ayudar mucho", argumentó.
A su juicio, esta situación no sólo podrÃa compensar el rol condicionado al que se expone Argentina, sino también facilitar el diálogo para recuperar la estabilidad polÃtica y democrática en Venezuela, ya que ambos paÃses comparten una estrategia similar al respecto.
"Me parece que el liderazgo de Lula va un poco más encaminado a la instalación de una agenda democrática para América del Sur, para tratar de empujar a Venezuela hacia la democracia y mayores grados de libertad", dijo, por su parte, Lagos.
Otro de los objetivos "inmediatos" de la polÃtica exterior brasileña es el de "dinamizar" la Celac, donde será fundamental la relación con el gobierno mexicano de López Obrador, que también tiene una mirada privilegiada de la región.
En materia económica, Brasil buscará encontrar mecanismos comunes para el fortalecimiento del Mercosur, que atraviesa fuertes divisiones internas, principalmente por la voluntad de Uruguay de impulsar acuerdos bilaterales con China.
"Creo que con Argentina y Brasil en la misma perspectiva, más allá de las tensiones puntuales que puede haber, es probable que el bloque en su conjunto pueda encontrar una mayor coordinación en el futuro", apuntó Goldstein.
En la misma lÃnea, la investigadora brasileña subrayó que Lula intentará impulsar propuestas para corregir y mitigar las asimetrÃas estructurales existentes, como ya hizo en el pasado con el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur, y buscará la aprobación del Congreso brasileño para que Bolivia pueda finalmente sumarse al bloque, un paso ya dado por los otros miembros.
Con relación al acuerdo comercial del Mercosur con la Unión Europea (UE), ambos especialistas reafirmaron la voluntad de Lula de retomar las negociaciones, pero advirtieron que el texto probablemente sea revisado y modificado.
Para São Thiago Tanscheit, la polÃtica económica de Lula tiene objetivos claros de producir justicia social, por lo que el regionalismo estará vinculado a la superación de la crisis humanitaria, con inversión en infraestructuras, pero también con acuerdos comerciales benéficos para la región.
"No es que América Latina está en crisis, el siglo XXI es un siglo de crisis", explicó y concluyó: "En la región hay tres crisis fundamentales que van a definir su rol en el mundo: la venezolana, la migratoria y la climática. Fortalecer el Mercosur, la Unasur y la Celac es el gran desafÃo que tenemos para enfrentarlas y producir justicia social".
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