Un recorrido por la isla Marambio para conocer un territorio remoto de Argentina
"Para defender lo que nos pertenece, primero debemos conocerlo", reza una de las máximas que suele guiar el trabajo de las mujeres y los hombres que están destacados allí.? Y un día claro, templado y con poco viento resulta ideal para caminar por esta isla antártica.
Por Leonardo Castillo, enviado especial03-02-2023 | 18:52
La jornada de este viernes le brindó al grupo de más 20 personas que emprendió este recorrido la oportunidad de apreciar la geografÃa de las tierras que circundan la base / Foto: Pablo Añeli. "Para defender lo que nos pertenece, primero debemos conocerlo", reza una de las máximas que suele guiar el trabajo de las mujeres y los hombres que están destacados en la base Marambio. Y un dÃa claro, templado y con poco viento resulta ideal para caminar por esta isla antártica que forma parte del territorio argentino.
Este jueves, Marambio amaneció con una niebla que permitÃa una visibilidad de apenas 30 metros, una condición meteorológica que impidió el aterrizaje de aviones en la pista de la base.
Las condiciones climáticas hicieron que las salidas por fuera de los barracones de la base fueran reducidas y escasas.
Los pingüinos, a los cuales el biólogo Pablo describe como "enanos" que se acercan a las personas con curiosidad y en grupos / Foto: Pablo Añeli. La permanencia de los visitantes afectaba el normal desempeño del personal militar y civil destacado en Marambio y el encierro de quienes no están acostumbrados a los rigores de esta vida antártica se hacÃa más que palpable para toda la población.
Un espectáculo digno de ser apreciado una y varias veces que conforman parte de los tantos atractivos que tienen estas tierras, de climas hostiles y rigorosos, pero de paisajes deslumbrantes.
La jornada de este viernes le brindó al grupo de más 20 personas que emprendió este recorrido la oportunidad de apreciar la geografÃa de las tierras que circundan la base.
Lobos marinos de un pelo y focas habitaban la costa de la isla, mientras skúas, gaviotas y cormoranes volaban por los cielos / Foto: Pablo Añeli. En hilera india, el grupo caminó por un terreno pedregoso, barroso y con escasas manchas de nieve desperdigadas a lo largo de la meseta de la isla por donde discurre la pista de aterrizaje.
Al avanzar, el relieve se torna árido, plano, como esas imágenes que ilustran el paisaje del planeta Marte.
Pablo, un biólogo de la Universidad Nacional de La Plata que durante la presente campaña de inverno que se desarrolla en Marambio estudia las colonias de pingüinos de la isla, es el encargado de guiar esta excursión hasta su lugar habitual de trabajo.
Explica que "la blandura del terreno y el constante pedregullo que se pisa al caminar se debe a las antiguas condiciones que existÃan en esta parte de la Antártida, que hace millones de años eran el lecho de un mar que se replegó".
Tras pasar la pista y llegar al final de una meseta, ubicada a 200 metros sobre el nivel del mar, el grupo descendió hacia una bahÃa.
Un espectáculo digno de ser apreciado una y varias veces que conforman parte de los tantos atractivos que tienen estas tierras / Foto: Pablo Añeli. Lobos marinos de un pelo y focas habitaban esa zona de la costa de la isla, mientras skúas, gaviotas y cormoranes volaban por los cielos.
"No hay que pasar cerca de los lobos, pueden asustarse e intentar atacar. Tenemos que sacarles fotos desde lejos", previene Pablo.
No obstante, los caminantes siguen por la playa, cuya marea estaba en baja, y se topan con una foca de Weddell, es un animal manso que asiste a la presencia humana como si estuviera habituado a verla, algo que resulta difÃcil de creer.
Más allá están los pingüinos, a los cuales Pablo describe como "enanos" que se acercan a las personas con curiosidad y en grupos. Y de la misma forma se alejan cuando algo los perturba".
Al volver a la base, los caminantes sienten que las imágenes que apreciaron los acompañarán por los que les resta de vida / Foto: Pablo Añeli. El sol brillante del mediodÃa entibia la jornada. Es el momento ideal para descansar un rato en la playa, junto a algunos bloques de hielo dispersos en la arena y en una formación rocosa ubicada en la desembocadura de un chorrillo que llega hasta el mar de Weddell.
Es la hora de volver. Hay que ascender por el mismo camino que se transitó para descender a la playa y es una tarea que se torna dificultosa.
Mientras se sube por una cuesta escarpada se puede apreciar la otra parte de la costa y de fondo emerge un volcán apagado y un gran monte nevado.
Al volver a la base, los caminantes sienten que las imágenes que apreciaron los acompañarán por los que les resta de vida. Y que vale la pena, conocer esa parte del suelo argentino, tan remota como hermosa.
Foto: Pablo Añeli.
Relacionadas
La vida y los sueños en Marambio que afirman la presencia argentina en la Antártida
Jorge, el exsacerdote que sueña con llegar al Polo sur por vÃa terrestre
Efectivos de la Prefectura Naval Argentina participaron en las últimas horas de un operativo para combatir dos incendios de gran magnitud registrados en zonas rurales del sur del Partido de General Pueyrredón, en cercanías de las localidades de Chapadmalal y El Marquesado.
Por Gustavo Seira<br />
<br />
La edición 2026 del Foro PescAR dejó una sensación clara entre quienes siguen de cerca la evolución de la industria pesquera argentina: el sector atraviesa un momento de definiciones. Las exposiciones, los paneles y los intercambios entre empresarios, funcionarios, científicos y dirigentes permitieron trazar un diagnóstico bastante preciso de la situación actual de la actividad, pero también dejaron planteados interrogantes sobre la velocidad con la que podrán implementarse las soluciones.<br />
Desde el club de Santa Celina se diseñó un trabajo por etapas que finalizará en el largo plazo con dos canchas de agua totalmente equipadas. Antes que finalice 2026 se piensa culminar la etapa uno que lo convertirá en el primer club de la ciudad con una cancha de agua en su predio.