Viernes
3 de Abril de 2026
4 de octubre de 2024
A 15 años de su muerte, un repaso por la vida de la gran cantora argentina. La joven sufrida que abandonó su tierra para lanzarse a la aventura. Los amores, las pérdidas, la distancia física y el regreso con gloria. El camino de la Marta para convertirse en la Negra y ser la referencia de un continente
De chica se interesó por la danza y el canto y los actos escolares fueron sus primeros escenarios. En su alma crecÃa un fuego que no podÃa detener. QuerÃa ser cantante, como su admirada Margarita Palacios, pero no era un oficio bien visto por su padre. Un dÃa de 1950 los planetas se alinearon. En la escuela habÃa faltado la profesora de canto y la directora la puso al frente de un acto para interpretar el Himno Nacional Argentino. Los aplausos le dieron coraje para ir por más. HabÃa un concurso de nuevos talentos en la radio, y aprovechando una hora libre, Mercedes se mandó con sus compañeras hasta los estudios de LV12. Improvisó un seudónimo, Gladys Osorio, para que su padre no se entere, e interpretó “Triste estoyâ€, de su admirada Margarita. Cuando terminó de cantar, se terminó también el concurso.
Mercedes estaba enamorada de Enrique, con fecha de casamiento y todo, un joven apuesto y de buen pasar. A los padres no le gustaba el ambiente artÃstico, preferÃan otro futuro para su Marta, lejos de esa bohemia asociada a la noche, la bebida, los excesos. Pero la Negra redobló la apuesta. En una peña conoció a Oscar Matus, un músico mendocino, con ideas avanzadas para la época. Lo que estaba creciendo al pie de la cordillera era el Movimiento Nuevo Cancionero, que se asentó sobre tres pilares: la pluma de Armando Tejada Gómez, las melodÃas de Matus y la voz de Mercedes. En febrero de 1963 publicaron un Manifiesto, que pregonaba la búsqueda de una música nacional de contenido popular; que apuntaba a integrar la diversidad regional del paÃs y depurarla de convencionalismos tradicionalistas. Como corolario, proyectaba una visión global, promoviendo “el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de Américaâ€. El alcance del Nuevo Cancionero fue inmediato y se prolongó por América Latina. “Fue como La Biblia para nosotrosâ€, resumió el trovador cubano Pablo Milanés.
Luego de una temporada de trabajo en Uruguay llegó el dÃa en el que su voz penetró para siempre en el corazón de los argentinos. CorrÃa el año 1965 y todo lo que pasaba en materia de folklore, sucedÃa en el Festival de CosquÃn. La Plaza Prospero Molina era la cuna y el trampolÃn del boom del género, y escenario de unas cuantas polémicas, sobre todo, en torno a quiénes eran los indicados para participar de semejante honor. Y Mercedes Sosa no estaba en los planes de la Comisión Organizadora, pero sà de uno de los principales artistas de esa edición.Jorge Cafrune la vio entre el público y tomó la decisión de anunciarla. “Les voy a ofrecer el canto de una mujer purÃsima, que no ha tenido oportunidad de darlo“. A punto de cumplir 30 años, con un hijo chiquito y un marido que la habÃa abandonado, a la tucumana no le tembló el pulso ni la voz. Agarró el bombo, llenó los pulmones y cantó “Canción del derrumbe indioâ€. Una mujer, simpatizante del Partido Comunista, cantando pestes sobre la conquista española. No era la mejor carta de presentación para un jurado acartonado y conservador. Pero el público la bendijo con su aplauso antes de que terminara la interpretación.Fue elegida revelación de CosquÃn lo que le valió un contrato con Polygram y una sucesión de grabaciones que sentaron las bases del repertorio de su primera etapa. La segunda mitad de los ‘60 registró versiones de “Zamba para no morir†y “Al jardÃn de la repúblicaâ€; un homenaje a su provincia natal que siempre cantó con orgullo. Fue intérprete de algunos autores consagrados, pero sobre todo desconocidos, y siempre se encargó de decir quiénes habÃan escrito aquellas lÃneas que ella cantaba. Llegando al final de la década, grabó la premonitoria “Canción con todos†—de César Isella y Tejada Gómez— y se asoció con el historiador Félix Luna y el compositor Ariel RamÃrez para registrar Mujeres Argentinas, donde son homenajeadas, entre otras, Alfonsina Storni, Rosario Vera Peñaloza y Juana Azurduy.A finales de 1978 y luego de un concierto en La Plata, la policÃa se la llevó detenida junto a su hijo y algunos de sus músicos. Fue el primer llamado de atención, la confirmación que tanto temÃa. TenÃa pactados tres shows junto a Rodolfo Mederos en el Teatro Premier, pero le levantaron la función el mismo dÃa del estreno. Buscando una solución, un joven Carlos Rottemnberg la contrató para tocar en Pinamar. TenÃa fecha de estreno el 5 de enero, pero una repentina inspección municipal buscó hasta que encontró un motivo para clausurar el teatro. Fue otra frustración para Mercedes, que no estaba dispuesta a sufrir más humillaciones.
El regreso de Mercedes Sosa a los escenarios argentinos fue apoteótico y todavÃa se recuerda como uno de los hitos que condujo a la recuperación de la democracia. La producción corrió por cuenta de Daniel Grinbank, por entonces vinculado casi exclusivamente al rock, quien se propuso bajar a tierra una promesa que habÃa quedado en el aire antes de su exilio. Las negociaciones con los militares las llevó a cabo Fabián, quien escuchó impávido los requisitos de los militares mientras no se dejaba amedrentar una pistola sobre la mesa. Las imposiciones no se trasladaron al escenario y la Negra cantó “Fuerzaâ€, de José Luis Castiñeira de Dios y Susana Lago, y “La carta†de Violeta Parra, las exigencias puntuales de los militares a cargo de regular los medios de comunicación.
La serie de 13 conciertos en el Teatro Ópera, en febrero de 1982, marcó no sólo el reencuentro con el público, con la emoción que eso significaba. “No me estaban amando a mÃ, se estaban amando a ellos mismosâ€, contó Mercedes sobre el fervor con el que se vivieron esas noches. El álbum doble Mercedes Sosa en vivo en Argentina, es un documento de época y no solo por lo que significaba para la vida cotidiana del paÃs. También marcaba un puente con los nuevos autores que ya no tenÃan que ver solo con el folclore. A su repertorio clásico se sumaban Piero, León Gieco y Charly GarcÃa, quienes junto a Fito Páez, David Lebón, Pedro Aznar y otros más iban a derribar las fronteras con el rock, para crispación de los conservadores y los fundamentalistas de ambos bandos.Esta apertura por los nuevos sonidos y los nuevos artistas tuvo su cenit en Cantora, un viaje Ãntimo, el álbum doble que editó poco antes de su muerte y que incluye duetos con Gustavo Cerati —â€Zona de promesasâ€, la gran revelación del álbum— y Luis Alberto Spinetta —â€Barro tal vezâ€, la entrañable zamba que Luis compuso a los quince años y que Mercedes siempre habÃa querido cantar a dúo—. El disco la acercó a una nueva generación de artistas, aparentemente lejanos en espacio y tiempo, como Shakira, Julieta Venegas, Jorge Drexler o René Pérez de Calle 13. El trabajo, que hoy puede verse como una despedida, fue concebido como una primera etapa de un proyecto más ambicioso. Su muerte, inesperada y dolorosa, sembró la duda de hasta dónde podÃa llegar su voz, o dicho de otro modo, hasta dónde se hubiera propuesto llegar.
Los primeros problemas serios de salud de la Negra se manifestaron entre 2003 y 2005. Los conciertos se hicieron cada vez más espaciados y debÃa cantar sentada, pero su voz mantenÃa la fuerza y la emoción a pesar del deterioro fÃsico. El 4 de octubre de 2009 falleció en el Sanatorio de la Trinidad, en Palermo, donde estaba internada como consecuencia de una infección en el hÃgado, “acompañada inclusive cuando ya no podÃa saberlo, por un desfile interminable de artistas y amigosâ€, como informó su familia en un comunicado.La historia de Mercedes Sosa en la música se sigue escribiendo a diario. A quince años de su muerte, su obra permanece ahÃ, al alcance de quien quiera escucharla. Y ese fraseo inconfundible, y ese sonido de tierra adentro, se reformulan en los ambientes más inesperados. La magia de la música, claro, potenciada por el carisma único de la Negra.
“Siempre me dicen que tengo gustos de señora mayor y la gente no cree que haya pinchado ese tema en Tomorrowlandâ€,Previamente, la misma interpretación de la Negra sonó como apertura del set de Skrillex Mercedes Florecida se impuso este año Es una obra coral, articulada por Teresa Parodi, en la que los 30 artistas que participan en el álbum escribieron el verso que les toca cantar. Entonces, la Negra es “bandera de un pueblo que sueñaâ€, “la savia del árbol y el nido†o “la voz que abrazó a mi caminoâ€. Una manera de rendir tributo a Mercedes Sosa con espÃritu colectivo y reformular aquel himno del Nuevo Cancionero, que invitaba a cantar a todas las voces, para hacerse canción en el viento y ser un grito destinado a crecer y estallar.