Domingo
29 de Marzo de 2026
4 de octubre de 2024
Una vez lograda la primera estrella mundial por la Selección, el histórico balón fue llevado al exterior por un protagonista de aquel partido. La historia detrás
Una vez lograda la primera estrella del escudo, una duda quedó resonando durante años en los pasillos de la Asociación del Fútbol Argentino: ¿dónde fue a parar el balón con el que se habÃa jugado esa histórica final?
También participaron los árbitros argentinos que habÃan oficiado en el torneo. Durante el evento, surgió la idea de solicitarle al colegiado italiano Sergio Gonella, quien habÃa dirigido la final, que dejara en Argentina el balón del partido. Sin embargo, Gonella se negó rotundamente: “La pelota es del árbitroâ€, afirmó, sin dar oportunidad a sus interlocutores de insistir.
Ese encuentro reavivó una vieja pregunta:
¿Por qué no está expuesto el balón de nuestra primera Copa del Mundo junto al trofeo en nuestro paÃs?Una vez en el hotel, Coerezza insistió, pero Gonella se mantuvo firme en su postura: “La pelota es del árbitroâ€, dio como respuesta.
Los años pasaron y la frustración por no haber logrado que el balón de aquella histórica final quedara en Argentina seguÃa presente.Aprovechando la ocasión, invitaron a Gonella a asistir al partido. Tras largas negociaciones, finalmente se consiguió un acuerdo: Gonella devolverÃa el balón a cambio de tres balones Tango -el modelo usado en la Copa del Mundo disputada en nuestro paÃs- y un portafolio de cuero argentino.
Gracias a ese compromiso y al esfuerzo de estos embajadores del fútbol, el balón con el que Argentina se consagró campeona del mundo en 1978 regresó a estas tierras. Hoy, puede ser admirado en el Museo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), junto a las copas del Mundial de 1978, 1986 y 2022.Además, fue una muestra del compromiso y el amor por el fútbol que llevaron a estos personajes a recuperar un sÃmbolo invaluable.
Los árbitros argentinos que participaron en el Mundial de 1978, como Ãngel N. Coerezza, Luis Pestarino y Arturo Iturralde, no solo desempeñaron un papel crucial en aquel torneo, sino que también se convirtieron en guardianes de la memoria futbolÃstica argentina, asegurando que, junto a la Copa, el balón de la final también forme parte de nuestra historia deportiva.