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25 de marzo de 2025

Harlan Coben y su novela filmada en Bariloche: “Si alguien está desaparecido mantienes la esperanza, en la Argentina es una pesadilla que regresa”

“Atrapados” se ha convertido en una serie que Netflix estrenará este miércoles. Soledad Villamil interpreta a una periodista que investiga a abusadores. Y, de pronto, una adolescente falta

>“¿Ya sos un escritor argentino?” Sí, se ríe Harlan Coben, “ya soy un escritor argentino”. Se ríe acá, en uno de los elegantes salones de un hotel elegante del elegante barrio de Recoleta, en Buenos Aires. Se ríe porque claro que no es un escritor argentino, más estadounidense no puede ser: nació en Nueva Jersey en 1962 y allí transcurren sus novelas. Pero una de ellas, Atrapados, acaba de ser convertida en una serie argentina para la plataforma de Netflix. Cambiaron todo: el lenguaje, las caras de los protagonistas, algunas acciones. A él le gusta.

Harlan Coben escribe sobre desapariciones. Y la serie -como si hubiera sido pensado- se estrenará este miércoles 26, apenas dos días después del aniversario del Golpe de Estado que le cambió el sentido a esa palabra en la Argentina. El estadounidense entiende de esto. Atrapados, sin embargo, no tiene ver con dictaduras. Aquí, quien desaparece es una adolescente y la protagonista principal -Ema Garay, interpretada por Soledad Villamil- es una periodista que investiga casos de abuso y expone a sus ejecutores por sorpresa y en cámara. Pero, ay, se puede equivocar.

Aquí, el primer acusado es Leo Mercer, un trabajador social, interpretado por Alberto Ammann, que tiene cara de ser el chico más bueno del barrio y que se dedica a ayudar a adolescentes con dificultades serias. Tiene una fundación que se instaló frente a un lago -el paisaje es una fanfarronada en la pantalla- en tierras donadas por una familia rica. No es una de las chicas que va a la Fundación la chica que desaparece pero hay pistas para sospechar que él tiene algo que ver.

Claro, Bariloche no es Nueva Jersey y la serie eligió no ser neutra: hablan de vos, hay caras de los pueblos originarios, hay música argentina y adolescentes indiscutiblemente argentinos. Para ser universales eligieron ser bien locales. “Lo de pinta tu aldea...” dirá el director, Miguel Cohan, en un rato. Y dirá que aunque es obvio que esto en un thriller, lo que le interesa es el viaje moral. “En este caso, está el tema de perdonar o no perdonar”.

MC: -Yo creo que todos perdonamos y no perdonamos todo el tiempo. Creo que es más difícil perdonar que pedir perdón.

-¿Y hay cosas imperdonables?

Harlan Coben -que ya tiene otras cinco novelas adaptadas en Netflix- sigue la charla callado. Parece que no entiende el español pero ya veremos que entiende. Ha pensado en todo esto:

-¿Por qué escribe sobre desapariciones?

-¿Sabe que en este país la desaparición tiene otro significado?

HC-Lo sé muy bien y lo pensé cuando empezamos con esta adaptación. Creo que ese eco del pasado puede hacer que la historia funcione mejor aquí que en otros lugares, porque ustedes son un pueblo que conoce bien ese término, y aquí sucede de una manera diferente. Es como una pesadilla que regresa, especialmente para una familia. Es como si el pasado reclamara al presente.

HC-La semilla que encendió la idea para escribir esta novela fue un programa de televisión en Estados Unidos llamado Para atrapar a un depredador.

-Parecido al del libro, es lo que hace Ema y así cae Leo.

-¿Pero ese amigo supuesto es inocente o culpable?

HC-No lo sé. Ese es justamente el punto. Si las respuestas son fáciles, no quiero escribir sobre eso. Antes preguntaste sobre el perdón. ¿A quién perdonarías? ¿A quién no perdonarías? Si la respuesta es un simple sí o no, no me interesa escribirlo. Tiene que haber matices. No queremos responder la pregunta de si deberías perdonar o no. Queremos contarte la historia y dejar que seas vos quien decida. Una de mis partes favoritas de esta historia —aunque sea pequeña— es cuando Ema trata de decidir qué hacer con la mujer que atropelló a su esposo.

HC-En el libro, quería mostrar toda la rabia que eso genera. No quería que fuera algo fácil ni que se sintiera como en una típica serie de televisión, donde el perdón llega de inmediato. Porque yo no creo que podría perdonar tan rápido. Entonces, ella le grita a la otra mujer que si se hubiera matado ella en la ruta en lugar de su esposo, él todavía estaría vivo. Es brutal. Pero es real. Me encanta ese momento. Porque, en lugar de perdonarla de entrada, le dice algo tan crudo como: si hubieras sido vos la que muriera, él seguiría acá. Esas son las decisiones difíciles, los dilemas que —creo— hacen que la serie funcione, que la hagan distinta. Y que te hagan pensar. Eso es lo que buscamos.

HC-Cuando escribí este libro, hace ya bastante tiempo, ese no era realmente un tema. No se hablaba tanto de personas acusadas falsamente. Pero siempre me interesa cualquier situación en la que alguien es acusado, sea culpable o no. Eso siempre me preocupa. Pero claro, en este caso es algo tan terrible, y la reacción de la gente es tan intensa, que pensé que podía ser interesante. No quiero escribir una novela sobre pedofilia. En absoluto. Lo que realmente me interesa es cómo reacciona la gente, incluida la protagonista de la historia. ¿Tiene razón en reaccionar como lo hace? Eso genera muchas emociones y yo siempre estoy buscando formas de elevar la carga emocional, de hacer que las cosas se sientan más intensas. Para que nos importe más lo que pasa. Para que queramos seguir mirando.

—¿Cómo vio su novela ambientada acá en Argentina, en Bariloche, hablada en argentino, con otro tipo de relaciones también?

-¿Y esta adaptación, entonces?

-¿Y Bariloche?

-¿Cómo se imaginaba físicamente al personaje de Ema antes de que esta adaptación?

—¿Y ahora?

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