Viernes
4 de Abril de 2025
26 de marzo de 2025
Desde febrero, la esposa del dictador Daniel Ortega fue impuesta oficialmente como “copresidenta” a través de una reforma constitucional que eliminó la figura de la vicepresidencia
La iniciativa modifica el Código de Organización, Jurisdicción y Previsión Militar y establece que “el Ejército de Nicaragua está bajo el mando de la Presidencia de la República como Jefatura Suprema”.
Con esta nueva ley, Murillo pasará a tener mando directo sobre las fuerzas armadas una vez que la norma sea ratificada en segunda votación y publicada en la Gaceta Oficial.
El artículo establece que el Ejército deberá “coadyuvar con la Policía Nacional en la lucha contra el narcotráfico, crimen organizado y sus actividades conexas”, obedeciendo órdenes directas de la dictadura.
En la práctica, se trata de un paso más en la integración de las instituciones armadas al aparato de represión política del régimen.El control del Ejército por parte de Murillo se suma a una lista de medidas impulsadas por el régimen para eliminar cualquier contrapeso.
En los últimos años, el gobierno ha clausurado más de 3.000 organizaciones civiles, ha ilegalizado a todos los partidos opositores, ha cerrado medios de comunicación independientes y ha despojado de la nacionalidad a más de 450 críticos, entre ellos periodistas, activistas, defensores de derechos humanos y líderes religiosos.El régimen sigue calificando aquellas manifestaciones como un intento de “golpe de Estado” promovido por Washington.
El fortalecimiento del rol militar de Murillo consolida aún más el modelo de dictadura dinástica que Ortega ha instaurado desde su regreso al poder en 2007. Al frente del país junto a su esposa, el dictador ha eliminado los pesos y contrapesos institucionales, neutralizado a la oposición y convertido al Estado nicaragüense en una estructura dominada por la lógica del partido único y la represión sostenida.