Comienza la expedición submarina hasta los restos del "Titanic argentino"
La búsqueda será este sábado y está liderada por un ingeniero y un grupo de estudiantes universitarios que irán hasta el buque Monte Cervantes, cuyos restos se encuentran a 40 metros de profundidad. La idea es visibilzar el patrimonio histórico y cultural de la zona.?
El grupo de expertos buscará descender hasta donde se encuentra una parte del barco bautizado como el “Titanic argentinoâ€, en una travesÃa que no tiene fines económicos, sino que persigue la exploración y documentación del patrimonio cultural de la zona.
Pane es un ingeniero electrónico graduado en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) que luego de una trayectoria en empresas privadas se convirtió en investigador y docente de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Untdf).
Ahora buscará este sábado llegar hasta donde se encuentran las cabinas del Monte Cervantes, a unos “35 o 40 metros de profundidadâ€, ya que el casco del barco se encuentra en otro sitio cercano, pero hundido a 140 metros.
El referente de la expedición contó que en principio serán tres buzos expertos y seis personas que guiarán tres minisubmarinos y realizarán las tareas de georreferenciación.
“Nuestra idea es llegar a las cabinas y en otro momento descender hasta el casco del barco con un robot más grandeâ€, comentó Pane.
Según el experto, la idea es “visibilizar el patrimonio histórico y cultural†de la zona, a la vez de “entusiasmar a nuevas generaciones y apasionarlas con historias sobre las que tal vez nunca habÃan escuchado. Es un legado necesario y muy importanteâ€, evaluó el investigador.
El Monte Cervantes era un buque mixto de carga y pasajeros alemán botado el 25 de agosto de 1927 que unÃa Buenos Aires con Punta Arenas, en Chile, pasando por Puerto Madryn en Chubut.
El impacto generó una abertura que inundó las bodegas y los camarotes bajos, con lo que el barco se inclinó y empezó a hundirse. El capitán Teodoro Dreyer logró maniobrar hasta unos islotes y allà la tripulación pudo bajar los botes salvavidas y proteger a los 1500 pasajeros.
La exposición es liderada por el ingeniero argentino Carlos Pane junto a un grupo de sus alumnos universitarios / Foto: Prensa Como en Ushuaia habÃa entonces apenas una pensión con cuatro camas, los náufragos se repartieron en casas de familia y hasta en la histórica cárcel que funcionaba en la ciudad, donde los presos decidieron donar la mitad de su ración de comida diaria para poder alimentarlos.
El capitán Dreyer fue la única vÃctima del suceso, aunque la forma en que murió sigue siendo un misterio: algunos dicen que regresó al barco y tuvo un accidente, mientras que otros sostienen que decidió hundirse con la embarcación, como reza la tradición naviera.
Otra historia que vincula al Monte Cervantes con Ushuaia es la del único rescate de la embarcación, intentado en 1954 por la empresa Salvamar.
Si bien se logró reflotar el buque, durante su remolque hasta la ciudad el casco se volvió a partir y se hundió de nuevo, aunque esta vez en un sitio más profundo donde nunca más pudo recuperarse.
Uno de los barcos que participó de esa maniobra fue el remolcador Saint Christopher que luego varó en la costa de Ushuaia y fue abandonado en el lugar en que se encuentra actualmente, donde con el paso del tiempo se convirtió en una de las postales clásicas del Fin del Mundo. Etiquetas: